BRIBONES

Personajes

El Juez
El Anciano
Beto
Pepo
Teto
El Oficial

1

Juez: (al publico) Yo soy Juez de una pequeña ciudad, y en este trabajo poseo la autoridad de juzgar y sentenciar. En otras palabras, esto quiere decir que si sucede algo que pueda quebrantar la paz del lugar y de sus habitantes, resuelvo las dudas que puedan existir e imparto los premios y castigos a las personas correspondientes. Les voy contar un caso que tuve que resolver hace poco tiempo… Un hombre viejo y enfermo caminaba tranquilamente rumbo a la ciudad...

2

Entra el Anciano, sale el Juez.
Anciano: Qué suerte tengo. Gracias al buen tiempo la cosecha fue abundante y he podido recolectar esta bolsa de semillas. Estoy ansioso por llegar al pueblo para poder venderlas. Con el dinero que me paguen podré comprar una pala y un rastrillo. Con estas herramientas podré labrar con mayor rapidez la tierra y de esta forma, la temporada que viene podré recolectar dos bolsas de semillas en lugar de una… Así, con el dinero de dos bolsas podría comprar un caballo para que me ayude con el trabajo de sembrado…! Estoy tan feliz. Mis manos están gastadas, mi espalda muy cansada pero todo este esfuerzo valdrá la pena.

3

Entran Beto, Pepo y Teto.
Beto: Pero miren a quien tenemos por aquí.
Teto: Es una sorpresa encontrar a alguien caminando por este sendero desierto.
Pepo: Es verdad, este camino puede resultar muy peligroso.
Beto: Hacia dónde te diriges, anciano.
Anciano: Voy camino a la ciudad. Quiénes son ustedes.
Beto: Mi nombre es Beto
Pepo: El mío Pepo
Teto: Y yo soy Teto.
Anciano: Beto, Pepo y Teto. Que nombres tan particulares. Acaso son hermanos
Teto: ¿Hermanos?
Pepo: ¡Imagina que somos hermanos!
Beto: Tiene razón, anciano (guiña un ojo a Teto y Pepo)… ¡Somos tres pobres hermanos huerfanitos…!
Los tres jóvenes ríen exageradamente.
Teto: ¿Para qué va a la ciudad?
Pepo: No hagas preguntas tontas. Este viejo enfermo debe ir a visitar al médico.
Beto: O posiblemente debe ir a visitar a sus hijos.
Anciano: No tengo hijos y tampoco voy al médico. Voy camino a la ciudad para… Para… Para… Para comprarle un regalo a mi nietita.
Beto: Resulta ser que el viejo pulgoso es mentiroso… ¿Qué llevas en esa bolsa?
Anciano: Ropa sucia.
Teto: ¿A ver? (rápidamente le quita la bolsa) Son semillas.
Anciano: Devuelvan mi bolsa
Los tres jóvenes pasan la bolsa de uno a otro, el anciano intenta recuperarla.
Pepo: ¿Para que lleva esta bolsa?
Anciano: Necesito venderla en la ciudad… Devuelvan mi bolsa…
Beto: ¡Alto, buen anciano! ¿Por qué no nos dijo antes que le darán dinero por esta bolsa? Nosotros podemos ayudarlo.
Anciano: ¿Quieren comprar mi bolsa?
Beto: No. Usted es viejo, está cansado y esta bolsa es muy pesada. Nosotros la llevaremos hasta la ciudad. ¿No es cierto, muchachos?
Los tres jóvenes ríen y salen corriendo.

4

Anciano: ¡Mi bolsa!... ¡Ladrones!... ¡Devuelvan mi bolsa!... ¡Ladrones!...
El anciano se sienta para recuperar el aliento, luego de unos instantes sale.5
Entra El Juez.
Juez (al publico) El anciano caminó y caminó hasta el anochecer. Se detuvo al escuchar unas voces que provenían del monte. Se escondió detrás de un árbol y observó…

6

Entra el anciano y se esconde. El juez sale. Entran Beto, Pepo y Teto discutiendo.
Teto: ¡La bolsa es mía!
Pepo: ¡La bolsa es de todos!
Teto: No, es mía. ¡Yo la vi primero!
Beto: ¡Danos esa bolsa!
Forcejean por la bolsa, ésta finalmente cae al piso y mientras los jóvenes continúan discutiendo y empujándose, el anciano sin ser visto recupera la bolsa y sale

7

Beto: Alto… ¿Dónde está la bolsa?...
Los tres jóvenes, desorientados, comienzan a buscar la bolsa y salen.

8

Entra el Oficial, luego el Anciano con la bolsa.
Anciano: ¿Oficial, usted me podría ayudar?
Oficial: ¿Qué hace usted con esa bolsa?
Anciano: He llegado aquí, a esta ciudad, para poder vender mis semillas. ¿Sabría decirme usted quién las puede comprar?
Oficial: ¿Usted dice que la bolsa es suya?
Anciano: Por supuesto. De quién sino.
Oficial: Me tendrá que acompañar (toma de un brazo al anciano).
Anciano: ¿Por qué motivo? Yo no hice nada?... ¿De qué se me acusa?...
Ambos salen.

9

Entra el Juez seguido de Beto, Pepo y Teto.
Teto: ¿Se dio cuenta señor juez?
Pepo: Nosotros teníamos razón
Beto: Sabíamos que ese anciano no estaría muy lejos.
Juez: ¡Silencio!... (a off) Oficial, haga pasar al detenido.

10

Entran el Oficial y el Anciano.
Juez: Estimado señor, estos tres jóvenes lo acusan a usted de haberles robado la bolsa de semillas. ¿Qué puede decir en su defensa?
Anciano: Ellos han robado mi bolsa. Luego de esto yo la recuperé.
Beto: ¡Viejo ladrón!...
Pepo: ¡Abusó de nosotros!...
Teto: Esperó a qué estuviéramos distraídos para llevarse la bolsa.
Beto: ¡Viejo ladrón!...
Juez: ¡Silencio!... He llegado a una decisión: Usted, estimado anciano, deberá entregar a los tres ladrones los bienes que acaba de recuperar.
Beto/Pepo/Teto: ¡BRAVO!... (los tres aplaudan las palabras del juez)
Anciano: Pero… Señor Juez, ¡eso es injusto!...
Juez: Mi decisión ha sido justa y sabia. Pueden retirarse.
El oficial quita la bolsa al anciano y se la da a los jóvenes, todos salen menos el Juez.

11

Juez: (al público) Mi decisión ha sido justa y sabia… Posiblemente al anciano le ha parecido injusta… Puede ser… Pero si no les entregaba la bolsa a los ladrones, estos tres bribones se hubieran enojado mucho y podrían haber roto la paz y armonía que reinan en esta pequeña ciudad de pacíficos habitantes. ¿Ustedes que creen?

Telón28/08/2001

AZ


EL ZAPATERO DEL REY

Personajes:
ZAPATERO
NIÑA
REY
PAJE

Niña: Papá, ¿puedes venir a la mesa? ¡La comida se enfría!
Zapatero: No puedo niña, el rey pronto llegará y debo terminar los zapatos que me encomendó fabricar. En el palacio esta noche habrá baile y estos zapatos se deben destacar. ¡Todos hablarán de cuan hermosos son los zapatos que el rey lucirá!
(Se escuchan golpes a la puerta, la niña abre. Entra paje y con su bastón da tres golpes en el piso con gran ceremonia)
Paje: Su excelentísima majestad, el rey Aristóbulo Primero de Bolundia (entra el rey, todos se inclinan ante su presencia, el paje sale)
Rey: Buenos días, mi fiel y estimado zapatero.
Zapatero: Su majestad, honra nuestra humilde casa con su grata presencia.
Rey: Por favor, querido amigo, sabes que de tanto en tanto disfruto salir de mi palacio y realizar estas visitas. Además, las galletas que cocina tu hermosa hija son mis preferidas y en este momento huelo una bandeja recién horneada.
Niña: Es verdad, las iré a buscar para que las pueda saborear (sale)
Rey: ¿Y mis zapatos?
Zapatero: Aquí están.
Rey: Que hermosos son… El cuero es de primera calidad y la hebilla es muy elegante. Los voy a probar (cambia sus zapatos) Que comodidad, con ellos podré bailar toda la noche sin dificultad. (comienza a bailar y a saltar, cae al piso y golpea su cabeza)
Zapatero: ¡Su Majestad! ¿Se encuentra bien?
Rey: ¿Dónde estoy? ¿ Quién es usted? ¿Quién soy yo?
Zapatero: Esta es mi zapatería, yo soy el zapatero y usted es el Rey.
Rey: ¿El rey? ¿Qué rey?
Zapatero: El rey Aristóbulo Primero de Bolundia.
Rey: ¡Sí!… Ahora lo recuerdo… Yo soy zapatero y estaba fabricando los zapatos para el rey.
Niña: (entrando) Aquí están las galletas.
Rey: ¡Hija mía!
Niña: ¿Su Majestad?…
Rey: Puedes decirme “papá”.
Niña: ¿Papá?… ¿Yo soy la hija del rey?
Zapatero: Sí… Mejor dicho, no. El rey se golpeó y ahora cree que él soy yo.
Rey: Pero que hago yo con los zapatos, la corona y la capa de vuestra majestad… (con su corona y su capa viste al zapatero)
Zapatero: Usted comete un error… Yo le voy a explicar…
Rey: Usted tiene puestos mis zapatos y yo los suyos… Disculpe el error (intercambia rápidamente los zapatos)
Niña: Papá, que bien te queda la corona.
Rey: Hija, si yo no tengo ninguna corona.
Zapatero: ¡La corona es suya y la hija es mía!
Rey: Me encanta el sentido del humor de mi noble rey, ¡siempre tan chistoso!… Ahora pruebe esos zapatos, camine un poquito para ver si le resultan cómodos
Zapatero: (dando pasos con dificultad) Qué dolor… Estos zapatos me aprietan tanto que no puedo caminar…
Rey: Pero que curiosidad… Mis zapatos son tan grandes y resulta muy difícil caminar (camina torpemente y cae al piso golpeando nuevamente su cabeza)
Zapatero: ¡Su Majestad! ¿Se encuentra bien?
Rey: ¿Dónde estoy?… ¿Quién es usted?… ¿Quién soy yo?…
Zapatero: Está en mi zapatería, yo soy el zapatero y usted es el Rey.
Rey: ¿El rey?… ¿Qué rey?…
Zapatero: El rey Aristóbulo Primero de Bolundia.
Rey: Por supuesto que soy el rey. Se cree que soy estúpido y no sé quien soy.
Zapatero: Yo no dije eso, lo que sucedió es que…
Rey: ¿Por qué lleva puesta mi corona, mi capa y mis zapatos?
Zapatero: Le voy a explicar… (viste con capa y corona al rey)
Rey: No tiene nada que explicar. Voy a llamar a los guardias para que lo encarcelen
Niña: Cálmese Majestad. No quiere probar una de mis galletas.
Rey: ¿Galletas?… (prueba una y la escupe) ¡Estas galletas son un asco!… Los dos estarán en una celda por mucho tiempo.
Zapatero: Aquí tiene sus zapatos.
Rey: Estos zapatos son horribles, el cuero es malo y la hebilla de mal gusto. Este lugar apesta y han querido envenenarme con esas galletas.
Niña: No es así.
Zapatero: Esta equivocado
Rey: El rey nunca se equivoca. No puedo entender que hago fuera de mi palacio. ¡Guardias!… A la cárcel con estos dos.
Zapatero: Pero… Su Majestad… Usted siempre ha sido una persona bondadosa y agradable…
Rey: ¡Guardias!…
Zapatero: Siempre nos ha ayudado…
Rey: ¡Guardias!…
Zapatero: Por favor… Tiene que comprender…
(La niña toma la bandeja de galletas, se acerca al rey por detrás y lo golpea con ella en la cabeza)
Zapatero: ¡Su Majestad!… ¿Se encuentra bien?…
Rey: ¿Dónde estoy?… ¿Quién es usted?… ¿Quién soy yo?…
Zapatero: Esta es mi zapatería, yo soy el zapatero y usted es el Rey.
Rey: ¿El rey?… ¿Que rey?…
Zapatero: El rey Aristóbulo Primero de Bolundia.
Rey: Por supuesto que soy el rey y debo agradecerles por estas deliciosas galletas y por los hermosos y cómodos zapatos que luciré esta noche en el baile. Están invitados, no pueden faltar, los estaré esperando (sale)
Niña: ¡Nos ha invitado al baile real!
Zapatero: Así es
Niña: ¡Y no iremos a la cárcel!
Zapatero: Por suerte no.
Niña: Qué sucedió, papá. No puedo entenderlo.
Zapatero: Muy buena pregunta, hija… En realidad no sé bien qué sucedió… Vayamos a prepararnos para asistir al baile pero por las dudas que el rey se tropiece bailando y se caiga devuelta, mejor será que llevemos esta hermosa bandeja (ambos ríen).
TELON





Todas las imágenes e información son propiedad de Pantzerki y/o sus autores.
No está permitida su reproducción pública en ningún medio sin el previo consentimiento de su propietario.